Crónica

El arte y la herencia de los Parra


Ser, también, Violeta

Chile, lo latino, el mar, la música y el sentir son los elementos que están detrás de la obra de la artista visual Violeta Cereceda. En su primera exposición individual, Crónica de Emociones, se sumerge en lo urbano del siglo XXI y se atreve a navegar hacia el futuro. Todo sin olvidar el pasado y la historia que lleva encarnada en su piel: ser la bisnieta de Violeta Parra.

Lunes. 18:00 horas. Barrio Italia.

Violeta Cereceda llega en bicicleta a la Galería Local Arte Contemporáneo. No nos conocemos en persona, hemos intercambiado mensajes y hablado por teléfono. Se para justo al frente de un mural pintado por ella en el frontis de la galería: tiene escrito Crónica de Emociones y aparece una mujer DJ. Abre la puerta y comienza a encender las luces de las piezas interiores. Una obra de cerámica instalada en la chimenea llama mi atención: ‘Es como una diosa marina’, pienso. Violeta presiona un botón y la estructura comienza a girar.

Está en otra habitación. Prende un televisor junto a un DVD.

–Mientras ves la exposición, ¿me puedo ir a comprar un café?, me pregunta.

–Sí, ¿puedo sacar fotos?

–Obvio, me responde.

Violeta sale. Escucho sonidos como cuando se está debajo del agua, sonidos de olas de mar, vienen de la habitación de la tele. Los efectos sonoros son relajantes y me sumerjo en las obras que habitan los espacios.

Minutos más tarde llega Violeta. Me cuenta que su alias es Delfín y que lo usa desde que empezó a hacer grafitis.

–¿Por qué Delfín?

–El elemento del agua me identifica y pensé en algo relacionado al imaginario del mar y Delfín fue elegido.

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Violeta Cereceda (31) es artista visual y diseñadora gráfica de profesión con diplomado en ilustración. Ahora presenta Crónica de Emociones, su primera exposición individual, tras ganar en 2022 el Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes (FONDART).

Partió mostrando su arte a través de grafitis y del muralismo en el espacio público. Se ha desempeñado como diseñadora gráfica en distintos lugares, su último trabajo formal dentro de esa área fue en la Revista Paula. “Estoy un poquito distanciada del diseño gráfico, estoy jugándomela por el arte”, expresa.

Mientras trabajaba en la revista vendía sus dibujos, elaboraba diseños y poleras por encargo. Cuando quedó cesante en 2021, tras un periodo de incertidumbre, decidió darle una oportunidad a la pintura y comenzó a exhibirla de manera pública. Recuerda dos proyectos en los que participó durante ese año: la exhibición en Barrio Franklin titulada Historia del Arte, organizada por la Galería de Arte Urbano Metro 21; y cuando la invitaron a formar parte del stand de la misma galería en la Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Chile (Ch.ACO): “Ahí pasó algo que fue súper importante para mí, y es que vendí, así como en un contexto real, no por Instagram, sino que en una feria de arte con coleccionistas y con gente que sabe mucho de arte. Todo eso me motivó. Te das cuenta que algo hay”.

Su estilo antes era más tímido. Los últimos dos años empezó a explorar mucho más la figura humana en un proceso que cree que tiene que ver con su historia personal, en atreverse a pintar y a hablar del cuerpo, de cómo son las personas, las mujeres y mostrándose cada vez más transparente mediante su arte.

Violeta comenta sobre las obras que componen su exposición. En el salón inicial hay una gran pintura en el centro que muestra a una mujer sentada en un sillón junto a la frase: “El mundo es muy acelerado, entonces el desafío es no apurarse ya que todo tiene su tiempo perfecto para florecer”. En la parte superior, se visualiza la representación de una de las arpilleras de la cantautora y artista Violeta Parra.

Dice que fue uno de los últimos cuadros que pintó antes de inaugurar. “Yo creo que es la primera vez que hago esa cita literal en la pintura. Estaba en mi taller y pensé: ‘De verdad, sería muy raro hacer esta exposición sin honrar a mis ancestros’”.

Violeta creció rodeada de música y arte. Es bisnieta de Violeta Parra, nieta del cantautor Ángel Parra e hija de Ángel Parra Orrego, líder del grupo de jazz Ángel Parra Trío y guitarrista de la banda Los Tres.

Para saber de dónde viene, hay que buscar bien. Violeta no se presenta como la bisnieta de Violeta Parra. “No es que no me guste que la gente sepa, porque es un orgullo ser su bisnieta. Pero naturalmente yo nunca me he presentado así. Encuentro que es algo demasiado bacán y tan grande, que no sé si necesito compartirlo con todo el mundo”.

Si alguien le consulta, menciona que habla con demasiada soltura sobre ello y que es un tema ‘heavy’ que da para conversar miles de horas. Añade que cuando empezó a hacer las pinturas en junio de 2023 se puso a pensar que hace arte porque lo heredó. “A veces me paso el rollo y me identifico caleta con Violeta Parra. Obvio que no somos iguales, son otros tiempos. Yo soy yo. A mí me gusta el Trap, el Reggaeton. No es lo mismo, pero igual soy su bisnieta y lo siento presente todo el rato”.

–¿Por qué me gusta tanto la feria y los cachureos? –se pregunta– Quizás tiene que ver con recolectar y rescatar lo popular. No sé, de a poco me he ido dando cuenta que somos familia.

Sobre su papá, Ángel Parra, dice que es un tema más resuelto. “Es a quien amo y con quien he vivido una vida muy normal. Mi papá es así, músico, y estoy muy acostumbrada”.

Un día después de hablar con Violeta, Ángel Parra responde a mis preguntas por teléfono. No lo puedo ver, pero su voz transmite admiración por sus dos hijas. Sobre Violeta, la mayor de ellas, dice que la historia de la familia Parra la tiene debajo de la piel. “Ella tiene conciencia de la historia de una manera particular y creo que no hace nada en forma evidente, todo lo hace espontáneo y lleno de lecturas especiales”.

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A través de sus obras, Violeta, Viole o Delfín, como le dicen sus personas cercanas y conocidas, muestra situaciones de cotidianidad y lo urbano. “Me gusta harto la calle. Lo cotidiano, la belleza de lo más simple. Ir a la feria y ver las cosas que hay en un puesto; un gatito en el techo, eso es lo más lindo. Me gusta lo latino y lo chileno. Amo Chile”.

“El arte de la Viole es una técnica de alguna forma bien libre, con iconografía y su imaginario interno”, expresa su amiga Natalia Stipo, gestora cultural y curadora de Crónica de Emociones.

Natalia recuerda que conoció a la artista visual mientras curaba la exposición de Metro 21, Historia del Arte. En ese entonces se encontraba en un proceso de desencanto del arte. Dentro de algunas de sus críticas estaban el elitismo, el hermetismo y los espacios patriarcales en los que muchas veces se desarrolla. La gestora cultural expresa que cuando vio la obra de Violeta más a fondo le pasó algo especial: se reencontró con las artes visuales. “Me di cuenta que, independiente de donde reme la esfera o la escena artística contemporánea, aparecen figuras que son genuinas y que en el fondo me inspiran a seguir creyendo en esa verdad, entre comillas, del arte”.

Tras la exposición, Violeta y Natalia se reunieron para tomar un café. De un momento a otro surgió la idea de hacer una exposición individual. ‘Postulemos a un Fondart’, dijeron. Los fondos se encontraban abiertos, pero estaban contra el tiempo. Quedaron inicialmente en el primer lugar de la lista de espera, pero luego ésta corrió. “Los resultados fueron en mayo de 2022 y nos lo adjudicamos en octubre de 2022. Ahí había olvidado totalmente esa posibilidad. De repente nos llaman de Fondart y nos dicen que nos lo ganamos porque corrió la lista, no sé por qué. Eso fue increíble. Me aferré demasiado a ese proyecto y así nace la exposición”, expresa Violeta

Crónica de Emociones se desarrolla dentro de una casa del Barrio Italia, actual galería. Natalia Stipo menciona que: “El hecho de que el espacio de exhibición fuera una casa, tuviera piezas, fuera un espacio doméstico e íntimo le jugaba muy a favor. Nos encontramos mucho en el arte contemporáneo con este espacio como de laboratorio, muy higienizado, blanco, puro y amplio. Yo sentía que no podía ser con la obra de la Viole, no tenía sentido. Finalmente, lo conversamos. Es que lo más interesante de su obra es que ella va en contra de eso. Sin querer hacerlo, sin querer ser disidente, lo es y eso es muy bonito”.

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–En tu niñez y adolescencia, ¿eras de pintar?

–Siempre he sido muy de dibujar. Los recuerdos de mi papá, y de mi familia, son que siempre he dibujado mucho.

Ángel Parra recuerda la etapa escolar y la infancia de la Viole, como él la llama. Dice que desde muy chica, a partir de primero básico para adelante, dibujaba para sus compañeras, que tenía mucha facilidad para hacer los trazos y que se fijaba en el diseño. Menciona que también tuvo acercamientos con el piano y que tocó durante 5 o 6 años. 

El músico dice que su capacidad se notaba en todo sentido. “Desde que era muy chica hemos hecho cosas. En el colegio había tareas en las que tenía que hacer una canción, llegaba y la hacía. Siempre lo manifestó. Se notaba su capacidad en el arte, en todo sentido, no solamente en el dibujo. Pero después, como a los 10 o 12 años, los lápices y su cuaderno eran todo para ella”.

Sobre la relación entre el diseño, la pintura y la búsqueda de oportunidades, Parra dice que su hija busca nuevos caminos de aprendizaje, como lo hace él y lo hacen todos y todas. “El diseño es bastante práctico. Pero la Viole tiene algo que es muy onírico y, también, tiene el lado práctico. Es super profesional, eso me gusta mucho. Tiene desarrollado el oficio, pero le da la importancia necesaria al trabajo diario y a la persistencia y eso lo agradezco y admiro mucho de ella”.

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Navego por internet y escribo el nombre de Violeta. En los resultados aparecen entrevistas y fotografías. Todas son relacionadas a ella como artista visual. De a poco he ido encontrando otros proyectos en los que ha colaborado.

–¿Te contó que hicimos Brillo de Mar? –me pregunta Ángel Parra cuando lo entrevisto.

Brillo de Mar (2022) fue una gira encabezada por Ángel Parra Trío y Violeta. Mientras tocaban, lo que ella dibujaba se proyectaba en una pantalla. La temática era el mar, los peces y la contaminación.

“Fue todo super armónico y muy bonito. Viajamos en bus juntos para colaborar en esta cuestión y fue maravilloso. Yo espero colaborar con mis dos hijas hasta el fin de mis días”, manifiesta Parra.

Encuentro en Ritmo Media, un medio para creadores y creadoras de contenido, cuatro relatos escritos por Violeta. Estos reflejan su sentir, sus miedos y su inspiración. “Pintar me ha permitido conocerme y adorarme”, dice uno de los textos.

Sofía Aldea, periodista y directora de Ritmo, conoce a Violeta desde hace más de 7 años. Trabajaron juntas cuando ella era editora en la versión web de Revista Paula.

En 2023, mientras Violeta se encontraba articulando su exposición, le escribió a la periodista para que la ayudara a sistematizar su trabajo. Se juntaban una vez a la semana. El resultado fueron los cuatro artículos: “Lo entendimos como una bitácora de un creativo. Ahí puso sobre todo su sentir al estar preparando la exposición y sus dificultades (...). Creo que lo que quedó escrito, que son estos miedos, este camino de sentirse segura, es bien bonito y ella estuvo muy abierta a compartirlo y, en el fondo, se atrevió a compartir eso, que yo creo que hace toda la diferencia”, menciona Aldea.

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Violeta piensa en los elementos que la inspiran para desarrollar su arte. Estos se traducen en lo que siente; la música; la playa, particularmente el Litoral Central; la fantasía; los imaginarios oníricos y las diosas.

Reflexiona sobre el viaje que ha sido dedicarse a las artes visuales y proyectar Crónica de Emociones. El primer semestre de 2023 fue de solucionar cosas del presente, como que no encontraba trabajo en el campo laboral del diseño gráfico y que se sentía ‘depre’. Luego se puso a pintar como ella dice ‘a lo maldito’ por seis meses para inaugurar la exposición en diciembre. Manifiesta lo que quiere hacer cuando la cierre en marzo. “Me gustaría llevar esta expo a otros lugares de Chile. No he hecho nada al respecto, pero me encantaría hacer eso. No sé cómo se hace, pero eso es lo que pienso todos los días”.

Habla que la exposición le ha ayudado a entender que es momento de atreverse y a autogestionarse en su oficio. Cree que es momento jugársela en un 100% a su arte y que no es una locura o un capricho. “Parece que mi perfil ahora es ser pintora”.