Crónica

Chile y el Mundial de 2030


El sueño frustrado de aparecer en los libros de historia

No seremos sede del centenario. Fuimos el cordero, un cordero que, en paralelo, sufre con las clasificatorias del Mundial que viene. Pablo Milad mostraba con orgullo y como un gran logro la candidatura nacional. Ahora, lleva días en silencio. Crónica de una exclusión, por Roberto Meléndez, autor de Barrio Bravo.

Infantino, presidente de FIFA, estaba molesto. Le había pedido en varias ocasiones que dejara esa loca idea. Pero el muy testarudo no estaba dispuesto en dar su brazo a torcer. Alejandro Domínguez, el mandamás del fútbol sudamericano, jugaba al poker y sacaba cuentas alegres, pues en su poder tenía buenas cartas: el homenaje centenario como símbolo persuasivo para los medios y la muchedumbre, y una red tejida de contactos a través de estos años que sumaban los votos suficientes como para llevar la candidatura de Argentina, Uruguay, Paraguay y Chile, hasta el infarto de la duda. 

Pablo Milad, presidente de la federación chilena de fútbol, mostraba con orgullo y como un gran logro la candidatura nacional. Era, hasta ahora, de lo único que podía presumir. Pero se trataba de algo grande. Inmenso. Para quedar en los libros de historia, pensaba, se excitaba, y manifestaba con sórdida vanidad entre sus cercanos. El exintendente parecía, al fin, con este gran golpe, silenciar los cuestionamientos hacia su presidencia; presidencia, por cierto, plagada de fracasos y polémicas. Y es que, a una importante falta de visión estructural, así como la desprolija mantención del día a día organizativo del fútbol nacional, se le agregaba lo que a fin de cuentas resume la temperatura de todo: resultados en la cancha. Y en esa sensible materia, lo de Milad ha sido irrevocablemente fatídico. Y gélido. 

Chiqui Tapia, presidente de la federación Argentina de fútbol, intuye los problemas que puede acarrear todo esto con Fantino, quien hasta ese minuto ha sido un amigo y un aliado de todas las causas trasandinas. Además, asume una verdad que no cambiará bajo ningún evento de acá a ocho años más: no hay guita para la magnitud de lo que se postula. ¿De dónde carajo sacamos la guita para arreglar aeropuertos, carreteras, estadios? Comenta de tanto en tanto. Lo comenta para adentro. Hacia afuera, posa con semblante fanfarrón y confiado, en la imagen que CONMEBOL expone y potencia. "JUNTOS", reza el lema de la candidatura compartida. El cosmético entusiasmo de Tapia, sin embargo, tiene un valor y no puede renunciar a ello. A diferencia de Milad en Chile, Tapia ha tapado bocas con sigilosa habilidad, y ha crecido en influencia con premura. Su aspecto desaseado y modales de barrio son solo una parte que arraiga modesta procedencia, pues su olfato de poder tiene la astucia y voracidad de un zorro que aprendió a caminar a través de la sombra, y gusta de comer sin que se le perciba, con tacto refinado, de talentoso hijo de puta. 

Tapia le ha advertido a Domínguez que Infantino está molesto. Se lo ha dicho en varias oportunidades. Domínguez, sin embargo, está al tanto y ha aprendido bien el arte de poder que conlleva el fútbol. Mucho se lo debe al doctor, como llama con nostalgia al antiguo jefe del fútbol sudamericano, Nicolás Leoz. Domínguez, claro, marca distancias hacia el fallecido dirigente que a su haber construyera un nido de poder y corrupción durante décadas. Pero le admira. Y sabe que en este juego de poder el guante blanco no existe, y los modales deben ser circunstanciales. Domínguez sabe que Infantino tiene a los árabes encima suyo y que el botín es inmenso. La Copa del Mundo del año 2034 es un maletín jugoso de dinero que Arabia Saudita está dispuesto a engrosar. E Infantino tiene que compartir, piensa decidido Domínguez. 

Pablo Milad, presidente de la federación chilena de fútbol, mostraba con orgullo y como un gran logro la candidatura nacional. Era, hasta ahora, de lo único que podía presumir. Pero se trataba de algo grande. Inmenso.

Pablo Milad da charlas y entrevistas sobre el tema. Incluso bromea con el grupo de WhatsApp en el que participan los presidentes de las cuatro federaciones y Domínguez. Exalta con orgullo que incluso es el administrador. Cree ciegamente en el proyecto y las posibilidades. Ha colaborado activamente con el gobierno de Piñera y Boric en la materia, y ambos gobiernos le han presentado su apoyo. No tiene buena relación con el de Boric, pero en esta causa son socios. Es importante la diplomacia, asegura, con cierto respingo, aparentando oficio. Ha comentado, además, que desde que fue nombrado en una de las vicepresidencias de CONMEBOL ha aprendido un montón. La gente en Chile critica todo, reclama seguido, perseguido por cierta prensa mala leche, reflexiona, y hueones que no saben de fútbol, porque Chile no es futbolizado, arguye. Le gusta el chat que tiene con sus pares. Porque son pares, partners, compañeros de ruta. 

Infantino necesita a Europa. Es la fuente de su actual poder. España y Portugal deben ganar. A ellos se les suma Marruecos. De esa manera África estará cubierta por algunos buenos años. Y Arabia Saudita debe ser el próximo. Es un plan perfecto. Solo falta Domínguez. 

Domínguez quiere el botín. Tapia no quiere perder el poder que ha conquistado con tanto laburo. Se reúnen en Asunción a solas. Llaman a Infantino. Surge un plan rocambolesco. Se sella el acuerdo en ese instante. Habrá un cordero sacrificado. Da lo mismo, importa poco, y sabe bien. Chiqui Tapia crea otro chat. 

Cree ciegamente en el proyecto y las posibilidades. Ha colaborado activamente con el gobierno de Piñera y Boric en la materia, y ambos gobiernos le han presentado su apoyo. No tiene buena relación con el de Boric, pero en esta causa son socios. Es importante la diplomacia, asegura, con cierto respingo, aparentando oficio.

Uruguay no está conforme, pero tendrá el partido inaugural. Da el visto bueno. ¿Cuándo lo oficializamos?, pregunta ansioso. 

Paraguay llegó tarde al proyecto y tendrá estadio nuevo, un cupo directo, y un partido. Es parte del botín que aseguró Domínguez. Domínguez es paraguayo. 

Argentina también tendrá un partido. Tapia suspira y llama a Infantino. Tienen una charla distendida. Ríen. 

¿Milad? Milad se pregunta qué hablar en el chat. Lleva días en silencio. 

Es probable que ese chat siga así. Más si Chile continúa perdiendo en las clasificatorias para 2026.